En la noche, un sonido y luego calma. De otros labios la bullanga y en nuestros oídos el silencio; pero todo triunfo es ladino y engañoso. Habrá quienes roben el silencio para maldecir, otros que se regocijarán con la ambrosía derramada por otros labios. Y quienes duden que se puede regresar de la muerte; lo que no saben, es que necesitamos incendiarnos para resurgir de nuestras cenizas.
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